Ir al contenido principal

Abrir. RNG. Repetir.

En un día como hoy, abres tu videojuego favorito tras un largo día de trabajo, porque te lo mereces. Al entrar, una notificación te espera: ¡Has conseguido un cofre para abrir por buen comportamiento! Emocionado, entras en la pestaña de cofres para abrir tu esperado y regalo, le das y... ¡Un aspecto legendario! Parece que hoy es tu día de suerte, así que decides "invertir" 10 euros en otros 5 cofres, que seguro que toca otro aspecto legendario.  Desafortunado de ti, sólo te ha tocado basura, pero sigues sintiéndote con suerte, así que decides gastarte otros 5 euros en dos cofres en los que no te ha tocado nada...

Seguro que esta pequeña historia te resulta familiar, puede que te haya pasado, o simplemente sabes de alguien al que sí. Las lootboxes están implementadas en todos los juegos importante de la industria  (o al menos en la gran mayoría). Los ejemplos más importantes pueden ser: League Of Legends, Counter Strike: Global Offensive, PlayerUnknown's Battlegrounds, Overwatch y Team Fortress 2. Juegos competitivos donde gracias a los aspectos de armas o personajes puedes presumir ante tus rivales.

Pero, ¿De dónde surgieron las loot boxes?
No se puede definir una fecha exacta de nacimiento para ellas en los videojuegos (Ya que en el mundo real ya existían de antes. Ejemplo: Huevos Kinder), pero sí surgieron alrededor de 2004 - 2007 donde juegos de rol multijugador y juegos de móviles gratis incentivaban al jugador a comprar aspectos diferentes de sus personajes para "presumir".
No fue entonces en 2016 y 2017 donde este mercado empezó a sobrexplotarse de manera exagerada. Overwatch, PUBG, League of Legends, y una lista interminables de juegos de gran renombre con microtransacciones del estilo.

¿Son entonces las lootboxes las nuevas casas de apuestas? Bueno... hay quien dice que sí, y razón tampoco es que les falte. Todo este tema sigue consistiendo en pagar por algo que de un principio es poco probable salir ganando, pero "encubierto" por una capa que hace que sea más accesible para un público más infantil, y que así más gente acabe gastando, y que por tanto las grandes empresas ganen más y más dinero mientras te dejan más y más pobre.

En mi caso, reconozco haber gastado decenas de euros en lootboxes, y aunque me sabe mal, no me arrepiento. Abrirlas son una experiencia bastante divertida mientras dura, aunque al final (casi) siempre me llevo una decepción y siento que malgasté mi dinero.

Comentarios